Los Zapatos de Budapest.
Los Zapatos de Budapest.
Por Lúcio José Patrocínio Filho:.
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En la orilla del Danubio hay sesenta pares de zapatos. El monumento "Los zapatos en el Paseo del Danubio” en Budapest se encuentra al borde del Danubio, cerca de la calle Steindl Imre, situado a escasos metros del Parlamento de Hungría. Idea del director Can Togay y escultura de Gyula Pauer. Es una obra de arte en recuerdo de la barbarie que tuvo lugar en la ciudad durante la segunda guerra mundial. Los judíos del gueto de Varsovia eran atados en parejas, y tras disparar a uno de ellos, eran arrojados al río. La hilera de zapatos pretende recordar a aquellas personas, como si no hubiesen desaparecido, como si sus zapatos estuviesen aún esperando a que sus dueños volviesen a salir del agua tras darse un baño. El hecho de que esté en este punto y no en otro, es pura coincidencia ya que, a lo largo del todo el Danubio, durante los años 1944 y 1945, eran llevados los judíos del gueto por los ejecutores del partido nazi. Los zapatos fueron instalados en 2005, están fundidos en hierro y representan las atrocidades cometidas con el pueblo húngaro durante el holocausto, especialmente contra los judíos. Entre 1944 y 1945, el Partido Flechada del Movimiento Cruzado Húngaro, que era similar al partido nazi en Alemania, alineó a los judíos en las orillas del río Danubio y les disparó. Los zapatos eran artículos de lujo en esa época, por lo que hicieron que los judíos los sacaran para poder venderlos. Como muestra de la brutalidad del partido de la Cruz Flechada, sus miembros solían utilizar los cordones del calzado para atar las manos de las víctimas judías antes de dispararles. En otras ocasiones, utilizaban cuerdas para atar a dos o tres personas, situarlas al borde del río y dispara. La víctima, al caer al río, arrastraba a las demás, quienes morían en el río ahogadas o congeladas. Es por este motivo que durante el invierno de 1944 -1945, el Danubio empezó a ser conocido como “el cementerio de judíos”. Hoy se mantiene una base de datos de víctimas y sobrevivientes del Holocausto, donde constan los asesinados en Budapest. Antes de la Segunda Guerra Mundial los 825.000 judíos húngaros, junto con la comunidad rumana, eran la segunda más grande de Europa después de la polaca. Su vida antes de la guerra no fue un camino de rosas, pues se encontraban sometidos ya a una fuerte y violenta tradición antisemita, sobretodo a partir de 1938, poco después del Anschluss ( la anexión de Austria por Alemania en marzo de 1938), cuando se promulgó una legislación discriminatoria que reducía en un 80% los derechos laborales y económicos de los judíos. En mayo de 1939 se les clasificó como un grupo racial, no como religioso. Consecuencia de esa ley, 100.000 convertidos al cristianismo pasaron a contabilizar como judíos. Ese mismo año el Sistema de Servicio Laboral Húngaro condenó a los judíos a trabajos forzados con el consecuente incremento de la mortalidad. Sólo se libran momentáneamente los 200.000 judíos de Budapest, protegidos por el gobierno títere húngaro tras la invasión. A finales de julio prácticamente eran los únicos que quedaban en Hungría. Los judíos de la capital no fueron trasladados a un gueto pero las autoridades les ordenan que se muden a más de 2.000 edificios llamados “Casas de la Estrella de David” que estaban distribuidos por toda la ciudad. Eso sí, unos 25.000 de los suburbios fueron arrestados y trasladados al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Actualmente sigue existiendo el barrio judío, donde hay la Sinagoga de Dohány, que es una de las más grandes del mundo y fue construida en el siglo XIX y recibe muchos visitantes. Además está el monumento "El Árbol de la Vida", en el exterior de la Sinagoga Dohány, el museo judío, el Templo de los héroes y el cementerio judío. Interesante saber que, los judíos tienen un ritual llamado La Amidá (en hebreo: העמידה תפילת, Tefilat ha-Amidá, "Oración de pie"), también conocida como Shemoné Esré (en hebreo: שמונה עשרה, "Las dieciocho bendiciones") es la oración central de la liturgia judía. Tanto al principio de la Amidá como en su conclusión, se comienzan los pasos con la pierna izquierda, en el final se da tres pasos para atrás, se gira un poco el tronco hacia la izquierda, y levemente inclinado se recita: Oseh Shalom Bimromav; se gira un poco el tronco hacia la derecha, y levemente inclinado se recita: Hu Ya'aseh Shalom Aleinu; endereza su tronco y mirando al frente recita: Ve al Kol Israel ve imru Amén. Se dan tres pasos para el frente, como el siervo que se retira de la presencia de su amo. Los zapatos en el paseo del Danubio fueron como su última Amidá. Hasta en el momento final, estoy seguro de que no perdieron su fé y que recibieron las bendiciones de HaShem. |
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