Comunismo y nazismo es lo mismo.

Comunismo y nazismo es lo mismo.

Por Lúcio José Patrocínio Filho:.

Parece ser que el filósofo brasileño, Olavo de Carvalho, una vez más se ve respaldado por la historia. El parlamento europeo ha igualado el comunismo al nazismo, para furor de los “izquierdopatas” mundo afuera.

Comunismo y nazismo es lo mismo.
Ramón Pérez-Maura ABC 9 Octubre 2019

Europa vive secuestrada por un Brexit que no termina de concretarse y que ocupa toda la atención de los medios de comunicación. Nadie es consciente de muchas otras cosas que siguen ocurriendo, algunas extremadamente positivas. El pasado 19 de septiembre se adoptó en el Parlamento Europeo una resolución de enorme trascendencia histórica que no ha merecido hasta ahora una línea en los medios de comunicación ni un comentario en las tertulias políticas al rojo vivo. El Parlamento Europeo ha condenado al nazismo y al comunismo. Sí, el santificado comunismo ha sido al fin puesto en el mismo pedestal y condenado con igual firmeza. Exactamente la misma para los dos totalitarismo que el 23 de agosto de 1939 firmaron un pacto de no agresión, el llamado Pacto Molotov-Ribbentrop, que desató la Segunda Guerra Mundial. Porque la Unión Soviética de Stalin desencadenó aquella barbarie por su alianza con los nazis y ocupó Polonia con ellos.

La resolución recuerda que algunos países fueron capaces de promover la reconciliación al final del conflicto, pero «otros países europeos se mantuvieron bajo dictaduras -algunas bajo directa ocupación o influencia soviéticas- durante medio siglo y siguieron siendo privadas de libertad, soberanía, dignidad, derechos humanos y desarrollo socioeconómico». Eso era el resultado del comunismo.

La resolución afirma que «Rusia sigue siendo la mayor víctima del totalitarismo comunista y que su desarrollo a un estado democrático se verá obstruido mientras el gobierno, la elite y la propaganda políticas sigan blanqueando los crímenes comunistas y glorificando el régimen totalitario soviético». Un régimen que tiene la momia de Lenin en un mausoleo en la Plaza Roja y al que agradeceríamos al doctor Sánchez que nos aclare si es que la Rusia de Putin no es una dictadura o si Lenin no fue un tirano sanguinario. Como dice que no hay ninguna democracia que exalte dictadores muertos...

El doctor Sánchez debería tomar buena nota y aplicar el punto 18 de la resolución que señala «la existencia en espacios públicos de estados miembros de monumentos y memoriales (parques, plazas, calles, etc.) glorificando regímenes totalitarios, lo que abre la vía para la distorsión de hechos históricos sobre las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y la propagación del sistema político totalitario». ¿Por qué la ley de la memoria histórica protege ese totalitarismo? El Parlamento Europeo no ha condenado el franquismo -que no fue nazismo ni fascismo- pero sí ha condenado el comunismo. A ver si Sánchez se pone a ello y desmantela el monumento a las Brigadas Internacionales que hay en la Complutense y en Vicálvaro. Fueron una brigadas reclutadas por Stalin entre los miembros del Komintern que agrupaba a partidos comunistas de medio mundo. En la Universidad Complutense de Madrid hay una escultura que exalta a esos genocidas y en el distrito madrileño de Vicálvaro, además de haber un monumento a aquellos comunistas, éste está situado en la Plaza de las Brigadas Internacionales.

Es sabido que el comunismo ha producido muchos más muertos que ninguna otra ideología. Se estima en 25 millones los muertos causados por el nazismo -uno solo sería ya demasiado- mientras que el balance de los muertos del comunismo en 1998 se cifraba en cien millones y sigue sumando veinte años después. Pero se le puede exaltar.

La hoz y el martillo son ya igual que la esvástica.
Liberal Enfurruñada - 9 Octubre 2019

La extrema izquierda española rabia porque, en una votación sin precedentes, el Parlamento Europeo ha aprobado por una impresionante mayoría de 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones, una resolución que equipara al régimen comunista con el nazi ya que ambos, dicen, “cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”. Pide a los Estados miembros “que hagan una evaluación clara de los crímenes perpetrados por los regímenes comunistas y nazi”, condena toda propagación de dichas ideologías, pide a los Estados que sensibilicen a las nuevas generaciones respecto a estos crímenes incluyéndolos “en los libros de texto de todas las escuelas de la Unión” y que se favorezca una “cultura común de memoria histórica” que los condene.

Sostiene el Parlamento Europeo que la evolución de Rusia “hacia un Estado democrático seguirá obstaculizada mientras continúen encubriendo los crímenes comunistas”. “Expresa su preocupación por el hecho de que se sigan usando símbolos de los regímenes totalitarios en la esfera pública y con fines comerciales, y recuerda que varios países europeos han prohibido el uso de símbolos nazis y comunistas”. Señala que “siguen existiendo en espacios públicos monumentos que ensalzan los regímenes” comunistas, “lo que facilita la propagación del sistema político totalitario”. Y en definitiva, destaca la importancia para nuestro futuro de conocer y difundir una verdadera memoria histórica europea que no tergiverse los crímenes cometidos por los dos regímenes totalitarios a los que iguala, a pesar de que sólo uno de ellos fue castigado en los juicios de Núremberg, mientras que el otro ha continuado hasta hoy impune “moral y jurídicamente”.

Si bien es cierto que esta resolución es una importantísima declaración política que expresa la opinión mayoritaria de los miembros del Parlamento pero no puede imponerse en los países miembros como una norma vinculante, no es menos cierto que las jurisdicciones nacionales deben tener en cuenta las recomendaciones del Parlamento Europeo a la hora de interpretar y poner en práctica sus disposiciones nacionales. Así la nefasta Ley de Memoria Histórica de Zapatero, que ahora pretende empeorar Pedro Sánchez, deberá ser reformada en este sentido o podrá ser rechazada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea a la luz de lo previsto en esta nueva resolución.

En España numerosos líderes políticos de extrema izquierda, como Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Alberto Garzón, que han lucido orgullosos los símbolos del comunismo, quedan ahora retratados como defensores de regímenes genocidas. El asesino Che Guevara tiene una enorme escultura de homenaje en Oleiros (La Coruña) y un busto en Leganés (Madrid). Santiago Carrillo, el comunista que fue amnistiado por Franco por la matanza de Paracuellos, cuenta con varias calles con su nombre, igual que la Pasionaria, dirigente comunista que amenazó y condenó a muerte al líder de la oposición, José Calvo Sotelo. Indalecio Prieto tiene una estatua delante de la sede de Nuevos Ministerios y numerosas calles por toda España, pese a ser uno de los responsables del golpe de Estado de 1934. La lista de comunistas homenajeados en nuestros espacios públicos es interminable: Largo Caballero, Margarita Nelken, Juan Negrín, Lluis Companys, etc. Y si hablamos de los libros de Historia que estudian nuestros hijos, es para echarnos a temblar. Es por tanto muy urgente que nuestros dirigentes políticos implementen en España esta recomendación del Parlamento Europeo que es sólo un paso en la dirección correcta de un camino largo y plagado de obstáculos, pero los defensores de la libertad y de la verdad tenemos que celebrarla como un triunfo, sobre todo viendo como los radicales de extrema izquierda no han parado de rabiar desde que se aprobó.


Comunismo y Nazismo


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